Más que la memoria acurrucada en los adoquines de tus calles retorcidas
Que la voz del timonel a través del megáfono en la yola del río
Que el huevo del duende que habita en el corazón de la greda
Que el tábano detenido en el muslo de la joven vestida de azul
Que el paraguas revertido por la ventisca de otoño en la plaza de la república
Que el vino que beben los poetas después de varias lunas sin mirarse a los ojos
más que el mapa de Baldive ville considerable du Perou sur la mer du sud.Más que las cruces que dejaron las guerras y las flores polvorientas de las procesiones
Que una fotografía de 1890 donde aparece mi abuelo de la
mano de su padre que fuma entre las ruinas
Que una banda de músicos ebrios tocando en la selva de un país olvidado
Que el torreón de Los Canelos en una viñeta de R.P.King
las consignas grabadas en la argamasa 138 años después.La cerveza bebida entre amigos que planean un viaje en automóvil
Mi padre caminando entre los escombros por calle Picarte
El rostro de Adriela iluminado por los fuegos artificiales
El libro Flandes Indiano del padre Gabriel Guarda
más que Yesterday oída por primera vez presentada por Ricardo García.Más que mi madre rodeada de gladiolos en el patio de una casa que sólo existe en mi imaginación
Que el camino a Angachilla en otoño: tú estás embarazada y David Miralles nos fotografía sentados sobre una ruma de leña
Que el vino blanco con limón preparado por Juan Guzmán Améstica, en verano, al aire libre, junto al río
Que el puente que parecía ondular después de una dosis de dimecaína líquida
-dónde estará Héctor, donde le habrán cortado el puente los fanáticos de la línea recta-
Que el tío Victor sentado bajo un tepa, observando la lejanía una tarde de febrero 25 años antes de morirse.Gente bella, objetos de devoción, libros abiertos ante mis ojos sorprendidos.
Bizco siempre y a veces sordo, sus imágenes trepan dentro de mi siento escalofríos.Oír conversar a Luis Oyarzún Peña
Ver el cabeceo del yate de Guillermo Westermayer
río Tornagaleones, 1958
Los ojos de Jorge Torres cuando habla mientras sonríe
El perfume de las lavandas reunidas detrás del paraninfo
y aquel escaño de piedra donde conversamos por primera vez.Más que leer el poema Lejos, de Kavafis, y sentirle tan cerca
Más que las lomas de Coñaripe, origen de mis hazañas en el
arte de escribir palabras para medio centenar de caras pálidas
Más que el cañón con que apunto hacia tu corazón
Más que tu corazón que disparó primero
ya casi ni me importa que sólo seas una ciudad.Para mi eres más que un lugar, una época, una circunstancia o un destino,podrías ser una mujer,
podrías ser Dios o otro mito cualquiera
pero te amo, por sobre todo,
mi corazón te reclama,tu eres mi poesía,la voluntad poderosa que enhebra mis días.
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