A pesar de los experimentos
y tubos de ensayo
o guardias de seguridad
o pasaportes diplomáticos
no se puede negar la existencia de los fantasmas
No se puede escapar de los mismos
no se puede enterrar con una cortina de humo su existencia
y a pesar de que el dictador niegue sus asesinatos
y siga haciéndose el sordo al dolor,
debe saberse que los fantasmas
no mueren por decreto
no desaparecen así no más
porque no tengan donde recibir flores
y tampoco los enredan las palabras
que buscan hacer víctima al victimario
y a pesar de nuestras propias derrotas
los fantasmas son los únicos
que se mantienen luchando contra el marketing
luchando
contra las manos negras del olvido.
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