Al cabo de veinte años, un barco mercante extraviado encallóen la isla y rescató a Robinson.Robinson exultaba de alegría; sus ojos se llenaron de lágrimas,abrazó a sus salvadores, y como pudo pues casi había perdidoel don de la palabra les declaraba su agradecimiento, y no entendíapor qué se apartaban de él con horror y repugnancia, hastaque vio en un espejo sus greñas, su rostro cuarteado por el soly la lluvia, su mirada de fiera, y percibió su propio hedor y mirósus manos como zarpas, y comprendió que tardaría mucho, muchoaún en ser de verdad rescatado.
0 Comentarios