Hay dos soledades: la mala, la triste, la del pecado, la que no queremos,y la otra, la buena, en la que estamos tranquilos, recordando e imaginando,hablando con los amigos muertos y las mujeres que no pudieron ser, y escribiendoy leyendo y fumando y pensando en las modelos de Degas, en Van Gogh y enla bohemia y la muralla china.Lo malo es que son la misma.
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