En la noche llegó, sombra furtiva,tras largo acecho en los alrededores,pisoteando en el jardín las flores,ladrón de vidas, muerte vengativa.De insaciable avidez, tan posesivaque con nadie comparte sus horrores,ajena a los lamentos precursoresde su macabra y triste comitiva.Silenciosa avanzó por el pasillo,bajo el capuz siniestro un débil brilloal fondo oscuro de la calavera.Subió a su lecho, la absorbió el aliento,y se apartó, exhalándolo en el viento,y su alma ya no gime prisionera.
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