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Tu poesia

El caballo de daniela

Enviado por Humberto C. Garza y escrito por Humberto C. Garza

Cuán extraño tu caballocon su dorada cadena,es blanco como el armiñoy de crin y cola negras.Las ninfas que lo trenzaroncon sus manitas de sedaal vagar en los arroyoscasi siempre lo recuerdan.Me sabe a cielo nublado,me sabe a llovizna en huerta,me sabe a besos tranquilosy a paz en aldea serena.Almirantes se perdieronen la mitad de la sierra,eso al Jefe de Marinay a los barcos desconcierta.Obispos fueron al polopara incitar una huelgay más de nueve nacionesganaron la independencia;eso, todos lo supieron,eso, todos lo recuerdan,y a tu caballo, olvidado,dejaron entre la niebla.Cuán extraño se comportaese caballo, Daniela,lleva en sus ojos, océanosy barcos  llenos de velas,en su grupa delicadasuave como luz de estrellascon la terquedad de siempregerminan las crisantemas.¡Ese caballo,  de todos!¡Te vino a gustar!  Daniela.Su galope en el desvelode la noche se congela,armatoste de romanoque llega hasta las estrellas.¡Un viento septentrionaltiene menos frío en sus venas!Su piel es como la tundradonde el álce pasta y tiembla.¿Yo no sé por qué utilizopara hablarle tantas lenguas?si el cristal de su relinchose pierde en la concurrencia.Y llegan las damajuanascomo ratas a bodegasa llevarse lo que puedensin pagar antiguas deudas.Y se olvidan del caballoy recuerdan cosas viejasy yo me dirijo al ríopara llorar en las piedras.Ese caballo nocturnoen los tiempos de princesastiró la carroza de orodonde escapó Cenicienta,es un manicomio tristedonde a muy pocos internanpor temor al «nomeolvides»que viene de la frontera.Su respiro me pareceposada semi-desiertacon ruido al anochecerde los clientes que ahí cenan.¡Trivialidades nocturnasbajo una luz casi muerta!¡Cansancio de mil rosariosen voz aburrida y queda.!Las baldosas de la calleson paladar sobre lenguaque lleva ruidos de cascoshasta las casas desiertas.Escucho  un ruido lejanoque se enreda en las placentas.¡Sinfonía de herradurasde quioscos y alegres fiestas!sonidos de caravanaque trae la carretera,para llenar de pregonesnuestra aldea somnolienta;«¡Vendo dulces de biznaga!»«!Turrón de azúcar morena!»«¡Déle un pelotazo al negro!»«¡Vengan todos a la feria!»Anuncios que el aire llevaprendidos en la monteramientras busco tu caballo¡para salvarlo, Daniela!Tengo sueños recurrentesdonde una cansada viejallega y me brinda consejoshablándome en forma queda.Luego; sueño librerías,amigos, plazas y huertas,verdes lomas y montañasy lloviznas mañaneras,tambien sueño tu caballocaminando entre las ceibascasi flotando en el airecomo aquellas voces nuestras.¡Por eso adoraba tanto,ese caballo, Daniela!Ambos lo vimos llegarun día de primaveracon piel blanca de unicornioy con ojos de poeta,por él, te perdí una tarde,a la hora de la siesta,entre chirridos de hamacasy entre ronquidos de ideas,y te seguiré perdiendoporque ya unas lenguas cuentanque se fue la resonanciay vibración de tus cuerdas.Yo sé que luchas y pierdescuando llegan las tinieblasy que poco a poco tu almase va quedando más seca.¡Deberías pensar en ello!¡Deberías estar trémula!y no soltarle al caballopródigamente la rienda.


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