Si te buscan, te lloran, y te ruegancon el ansia brutal, clarividente,y entierran a sus muertos desalmadosen el rato en que miras como llueve,si dan traspiés en tu mojada alfombracuando tu boca dice que me quiere,si llegan al jardin de tu piel blancaen los días que sólo les conviene,habrás de recordar...Que no te busco literariamente.Comprendo poco a poco algunas cosas,todo es largo en la vida y es tan breve,las miradas que tocan tus palabrasse arrastran al igual que las serpientes.Yo vengo de una herida clandestinapor eso mi sonrisa todo teme.¿Has visto al sol llorando de alegríao camellos echados en la nieve?¿Has visto la ternura de un poetadecir las cosas mojigatamente?Mundo feliz de historias prematurasde luces ignoradas que se pierden,tropel de gallos giros en la tardeasustados por perros que no muerden.¿Donde estás? Flor del Campo, ¿Dónde estás?¿Por qué no vienes y mis labios hieres?Yo tuve dominós entre mis manoslos miércoles domingos y los jueves,y tú sólo tuviste la simplezade hacer las cosas complicadamente.Y yo todo lo miro con tus ojos,y yo siempre te ruego y nunca vienes,te lanzas febrilmente a tus angustias,obviamente me admiras y me temes.¿Quién pregunta por mi? ¡No lo recuerdo!yo soy el pasajero que en los trenes,por no tener la charla de ningunasuspira con placer, leyendo a Becquer,¡Mira mis manos! Escribieron cosasen la infinita soledad de el viernes,añorando un pueblito, como tú,con plaza, con iglesia y feligreses.Hoy yo quiero llorar, ¡llorar a mares!¡Gemir hondo y profundo muchas veces!Llorar como los sauces de la acequia,llorar como la gente en los andenes,llorar por el vacío que me has causado¡Llorar porque te llamo y nunca vienes!
0 Comentarios