Éramos jóvenes aúncomo hierba recién salida de la tierracuando nos amamos.Éramos rosassin violaciones de sorpresas dolorosas,éramos el vahonostálgico de otoño,éramos una feria sin fin en la comarca,cuando nuestro idilio;timidez de palomas en el río,saltó a los aires y llenó el vacío.Las piedras, recién mojadas por la lluvia,hablaban de nosotros.El rumor de las jaras ascendíapor una cuerda astral al universo.¡Yo sí te amé!El gemidode mi fuerza implacable te lo dijo.¡Yo sí te amé!¡Lo juro!Por las piedras precámbricas del río,por nuestro suelo viejo,por tu sagrado y el sagrado mío.Virginal inconsistencia aquella tuya...bañándose en las notas de la viday en la música cósmica.Me quisiste, y te quise...Nuestras almas,atropellándose en la confusión de la inocencia,soltaron a volar aves de fuegoal espacio infinito de la vidadonde tiene el dolor su residencia.
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