Sentada a la ventana, dirás en el otoño:«El amor nunca vino llamando hasta mi puerta,ni frecuentó mi casa, ni mi esperanza muertaalegró con la muestra de algún débil retoño».Irás hasta el espejo para buscar un moñoque adorne tu cabeza ya de nieves cubierta,y dirás contemplando tu alcoba ya desierta;«¡Qué amarga soledad, ésta en que me emponzoño!Yo estaré ya muy lejos y no veré tu cara,tal vez también me queje de alguna cosa vanay desdeñe la vida que nada me depara.Ignorarás por siempre que yo ante tu ventanapor ver la transparencia de tu figura clara;ebrio de amor y versos pasaba la mañana.
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