Rasguemos las malditas vestidurasQue tienen secuestrada a la palabra.Rompamos sus cadenas de amargurasY vistámosla de guerrera. Que abraHorizontes a su paso incansable,Que destruya murallas de dolor,Que envaine su sable contra el culpable,Que pinte en su pecho al hombre, sudorDe la tierra nuestra, tierra marchita.Que sea ella nuestra fiel compañera,Lo quiere ella y la piel la necesita.Piel de los hombres, sólo verdaderaSi no se teme, si no se limitaY se viste de palabra guerrera.
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